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Por Elaine Todo Aquel
La homosexualidad fue etiquetada como “opción” y como una “perverción” que no debería de promoverse. Este asunto rápidamente escaló de derechos humanos a Guerra Espiritual en contra de gente que muchos consideraban “una abominación” ante los ojos de Dios. Despues de todo eramos malos y peligrosos, decididos a romper la estructura tradicional familiar. Darle a los homosexuales derechos de igualdad era percibido como un peligro a la institución del matrimonio y como un atento abvio para recrutar jóvenes para nuestro “estilo de vida” depravado. Entre las denominaciones y las organizaciones religiosas, millones de dólares fueron usados en el esfuerzo de “salvar nuestro país”, “proteger nuestros niños”, y “proteger nuestro matrimonio” de la “amenaza homosexual”. Para conplicar las cosas, los partidos políticos en la batalla y en la liberación de todos. Dispersando el debáte mas allá de la comunidad religiosa hacía los titulares de los medios de comunicación, programas de televición y plataformas políticas. Paneles y comités consejales de políticos, de comercio, y de militares surgían a diario para discutir maneras para tratar el “asunto gay”. La “salida” de líderes de gobierno, negocios, atletas y artistas fué algo que sucedía a diario. Grupos de servicios sociales tal com los Boy Scouts decidieron en deshacerse de sus líderes gay y prohibir membresía a gente gay. Persecuciones sucedieron dentro de la militar para revelar y expulsar gays, y el despedir a maestros homosexuales era algo común. Discriminación abierta se justificaba en base de que la homosexualidad era una peligrosa “perverción” y que de algún modo cambiaría nuestra manera Americana de vivir. Este asunto se convirtió rápidamente en una ‘causa’ el cual se mostraba como haciendo ‘bien’ (por ejemplo; los religiosos derechistas en nombre de la comunidad heterosexual) en contra de lo ‘malo’ (la comunidad homosexual). Con esto surgió un incremento dramático en el número de ataques físicos a hombres y mujeres gay. Mientras muchos de los grupos anti-gay no apoyaban abiertamente la violencia física, sus ataques verbales motivaban al grupo, implicitamente aprovaban sus acciones brutales. Me acuerdo leer el editorial de un líder de un prestigioso collegio biblico (Sra. Lindsey, Editora-Publicista de Christ for the Nations Bible College), diciendo que los homosexuales deberían ser “puestos a muerte, que su sangre este en sus propias cabezas”, tal como se les hacía a los pecadores miles de años atrás. ¿Cómo un estudiante jóven, ferviente é impresionable no podría tomar esto como una llamada para motivar a la violencia física? Otros fundamentalistas fueron mas lejos diciendo que la crisis del SIDA era un castigo de Dios por nuestro estilo de vida “desviado”. Confundiendo promiscuidad sexual con todos los homosexuales en general. ¿Cómo pueden explicar de que la comunidad lesbiana tiene una escala baja de incidentes de SIDA? Jamás pudieron. Esto dejo a algunos pensando si acaso Dios aprueba a lesbianas pero desaprueba la homosexualidad masculina. Claro de que esto sería ridiculo, aún este tipo de conceptos básicos surgen actualmente. Uno de Kansas que se hace llamar ‘ministro’ hizo visitas regulares a San Francisco con miembros de su congregación únicamente para protestar en los funerales de victimas del SIDA. Sus pancartas fueron escritos con mensajes crueles “Homosexuales van al infierno”. En vez de atraer a la comunidad gay a Dios, esas tácticas solo sirvieron para apartar más a los homosexuales de la religion y del Dios que estos grupos decían representar.
Fué Esta la Voluntad de Dios para la Iglesia? Me encontré con el mismo dilema moral como otras de mis amistades Cristianas gay. ¿Debería de dejar la iglesia que parecía mandarme al infierno ó defenderme sola? ¿En realidad Dios me odiaba? Para entonces sabía que yo era gay, pero había silenciado cada emoción y atracción. Manteniendome célibe parecía ser la única solución de acción verdadera que yo podría tomar. Lo que quiero decir es, ser verdadera a mí misma (sabía que era gay), y verdadera a Dios, a lo que entendía ser Su voluntad en ese tiempo. Estaba desilusionada y con el corazón terriblemente roto pero no me dí por vencida. Estaba determinada a encontrar la voluntad de Dios en este asunto y no basar mi vida en la opinión de otros. Dios y yo hemos pasado por muchas cosas juntos como para darme por vencida fácilmente. Lo amo con cada fibra de mi ser y no quería que nada interviniera entre El y yo. Durante los nueve años que acepté a Cristo en mi vida, he crecido muy cercas al Señor. Leo mi Biblia en la mañana, medio día y en la noche; y ya me he gastado varias copias. Oré insistentemente. Hablando a Dios con mi entendimiento y en lenguas (un regalo espiritual dado a mí despues de que me convertí). He visto los poderes maravillosos de Dios trabajando en mi vida en muchas maneras. En una ocación Dios me salvo milagrosamente de un accidente de motocicleta en la cual podría haber muerto.
Estoy Salvo, ó Voy al Infierno? Buscando la voluntad de Dios en todo esto fué difícil. Como otras personas gay en America era bombardeada diariamente con el mensaje de que los homosexuales irían al infierno. Aunque había sido Cristiana por nueve años y Dios era mi vida. No podría mas que pensar si en realidad yo era salva. Podría vivir con el rechazo de la sociedad, pero no con el rechazo de Dios. De alguna manera tenía que dejar pasar todo lo que otros decían acerca de esto y encontrar la voluntad de Dios para mí. ¿El ser gay me mandaría al infierno? ¿Estaba mi salvación en duda? ¿Quería Dios que me mantega célibe el resto de mi vida ó finalmente El me libraría y encontrar a alguien para amar? Mi plan inicial era de estudiar todo lo que la Biblia habla sobre el pecado. Quería saber si algún pecado en particular podría prevenir a alguien de aceptar la salvación. Yo sabía de que muchos en la iglesia creían que la homosexualidad era uno de esos pecados, pero la idea de que un grupo entero de gente fuera condenado al infierno simplemente por lo que ellos son, parecia algo contrario al Dios que yo he conocido por muchos años. Despues de todo, ¿porqué Dios iria por todo el trabajo de salvarme, protejerme, restorarme, solamente para condenarme al infierno porque era gay? Conocía la Biblia y el amor de mi Padre celestial muy bien para darme cuenta de que si este “super pecado” existiera, estaría mencionado en varias ocaciones en las Escrituras. Dios no es injusto (2 Tesalonisenses 1:6; Apocalipsis 15:3-4, 16:7, 19:2), ni es El el que pone trampas escondidas y peligros (Santiago 1:13). Si algo está mal, Dios lo haría saber a través de Su Palabra. Durante esas largas vacaciones de navidad, me comprometí en buscar la voluntad de Dios en cuanto a este asunto. Me pasé las mañanas estudiando la Biblia y tomando innumerables notas. Al medio día, caminaba varias millas por las carreteras que pasaban por atrás de la casa de mis abuelos en Fort Bragg, California. Ahí, mientras caminaba los caminos largos, hablaba con Dios, conmigo misma y con cualquiera que me pudiera escuchar acerca de lo que había estudiado. Prediqué mucho a las ardillas en ese entonces! No importaba que tan dedicada era en mis esfuerzos, despues de semana y media, no llegé a ningún lado. Mis oraciones y conversaciones con Dios parecían terminar en el mismo lugar. Siempre le preguntaba a Dios cual era Su voluntad en cuanto al asunto y la respuesta siempre era la misma, simplemente “Te amo, Elaine”. Aunque era consolante en cierta manera, esta respuesta no me ayudaba a solucionar el problema! Mis estudios fueron igualmente frustrantes. Produciendo solo dos listas muy largas detallando lo que complacía y no complacía a Dios. Ninguno de los pecados en la lista parecían prevenir de que alguien acepte la salvación. Ni la homosexualidad parecía conectarse con los otros pecados, los cuales eran pecados que causaban daños a uno mismo ó a otros. Mi atracción y afecto a Pam difícilmente se puede comparar con violación, asesinato, adulterio, perjurio, ú otros pecados grandes y pequeños. Sentí que esto era verdad, pero no podia encontrar respuesta definitiva en la palabra de Dios acerca de esa creencia. Mis vacaciones casi se terminaban y aún estaba sin la respuesta.
Todo Aquel Recuerdo muy bien la tarde en que tuve un progreso. Estaba caminando la misma carretera preguntando a Dios las mismas preguntas de nuevo. No había nada mas que un “Te amo” en respuesta a cada pregunta. Mi frustración iba creciendo y mi tiempo se estaba acabando. Llorando, orando y gritando a Dios, recuerdo caminar por un una colina y pasar el anuncio de un arroyo a medio camino. Casi no me daba cuenta a donde iba por las lagrimas y mi estado mental. Ahí mismo, el Espiritu Santo me hizo una pregunta simple. “Elaine, ¿cómo alguien se salva?” “¿Qué?” Yo respondí “No es eso lo que estoy preguntando!” Pero el Espiritu Santo fué persistente y me preguntó lo mismo de nuevo; “¿Cómo eres salvo?” En ese momento, el siguiente famoso verso biblico vino a mi mente: Juan 3:16 "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” La simplicidad de la verdad llegó. Estaba preguntando la pregunta equivocada! El problema no era pecado, sino salvación. Dios nos ha dicho que “todo aquel” que en El cree , no se perderá. Todo aquel no excluye a cualquiera sino que incluye a todos! No existe un grupo de gente que puede ser excluído de la salvación de Dios. No importa que pecado to has hecho, si eres gay ó no, negro ó blanco, hombre ó mujer. No hay diferencia. Lo que importa es si has creído en Jesucristo ó no y lo has aceptado como tu Salvador. Era así de simple. Sentí que el Espiritu Santo me decia que estudiara sobre la salvación no sobre el pecado, y que mis preguntas serían respondidas ahí. Inmediatamente me dí vuelta en mi camino y me regresé a casa.
Si, pero… Mi admiración por la simplicidad de la respuesta y el entusiasmo de la revelación de Dios duró como treinta yardas en el camino antes de que las dudas surgieran. “¿Cómo es posible que todos estos ministros famosos esten equivocados y tú no?” Este pensamiento respondió. “Despues de todo, la homosexualidad es mucho mas que ordinaria que las otras variedades de pecados!” Para aumentar mis dudas, fué la imagen de un folleto que he visto el cual condena la homosexualidad. Recuerdo muy claro que depravado é impía se miraba la gente en la foto! Esto siguió por el recuerdo de mi compañera de cuarto y su disgusto asociado a que tal vez ella fuera gay. Finalmente, había los rumores acerca del “estilo de vida” gay, y de que las relaciones homosexuales no duraban. Condenandolos a una vida de una relación a otra. ¿Cómo gente así puede ser salva? Los homosexuales no parecían Cristianos! A pesar de mis dudas, yo sabía que Dios me ha dado una clave importante para enfocarme. Mientras me dirigía a la última parte del camino hacía la casa de mis abuelos, me sentía destrozada por las emociones conflictivas, pero tenía determinación. Sabía que a través de mis dudas mis respuestas serían encontradas estudiando sobre la salvación y no sobre el pecado. Con eso en mente y solo cuatro días de vacaciones que me quedaban, regresé a mis estudios con fuerzas renovadas. Seguramente una respuesta surgirá esta vez.
Es la Salvación Solamente para Algunos y no para Otros? Juan 3:16 indica claramente de que la salvación es únicamente basada en la aceptación ó rechazo de Jesucristo, no la orientación sexual de uno. Pero ¿cómo es que todos estos Cristianos puedan estar equivocados? Además, ¿porqué marchan con pancartas diciendo "Homosexuales van al infierno" si la salvación no tiene nada que ver con la orientación sexual de uno? Sabía de que la posibilidad de que mis deseos y prejuicios podrían cubrir la manera en que yo interpretaba la Escritura. Para confrontar este problema, decidí voltear el asunto y asumir por un momento de que el grupo anti-gay tenía la razón. Homosexualidad era un pecado y ellos irían al infierno. ¿Podría tal idea pasar la examinación bíblica? Solo prodía pensar en dos posibles escenarios que apoyarían la posibilidad de que los homosexuales eran excluídos de recibir salvación. La primera es de que la salvación es de algún modo reservada para un grupo selecto de gente, y que homosexuales eran excluídos de este grupo. La segunda posibilidad es de que la homosexualidad era un pecado tan terrible y perverso que la salvación no prodría cubrir (claro que para considerar el segundo argumento tuve que asumir por el momento de que la homosexualidad era un pecado. algo de lo que no estaba convencida todavía!)
No el Grupo Correcto? ¿En realidad Dios odia a los homosexuales, tal como las pancartas lo declara? ¿Acaso Jesús desea salvar solamente a un grupo selecto de gente y darle Su espalda a otros? La creencia de que un grupo de algún modo son mas dignos de salvación que otros es el centro de este argumento. ¿Cristo vino solamente por aquellos que son designados como 'mas dignos' dejando al resto de nosotros a la interperie? Tal vez parezca sorprendente pero esta no es una idea nueva. Los primeros Cristianos creían que la salvación se ofrecía solamente a los de descendencia judía y no a los gentiles (no-judíos) a quienes se les miraba como abominación inpura (Hechos 10:28). Afortunadamente Paul escribió bastante en cuanto a este asunto y fuertemente negó la noción de que la salvación era ofrecida nomás a algunos. Es ofrecida a cualquiera que acepte a Jesucristo como su Señor y Salvador. La decisión de aceptar ó no la invitación es nuestra.
Dios solo Mira el CorazónEs importante de recordar de que los caminos de Dios no siempre han sido nuestros caminos (Isaias 55:8-9), ni tampoco Dios mira a la gente de la manera que nosotros lo hacemos. Aquellos que creen que estan a mero arriba de la escalera religiosa de la gente escogida de Dios raramente son considerados así por Dios. Pocos de los seguidores de Jesús eran de la "elite" religiosa. Ellos eran gente común como tú y yo. Incluían pescadores, colectores de impuestos, pastores, inclusive criminales y prostitutas. Dios nunca ha demostrado favoritismo (Romanos 2:11). Estado social, descendencia, nacionalidad, sexo, y orientación sexual son grupos creados por la sociedad, no por Dios. ¿Qué es lo que el Padre ve cuando te mira a tí ó a mí? El mira nuestros corazones, nuestros motivos, nuestros deseos de servirle y de hacer Su voluntad. Lo mas importante es que El mira si aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Ninguno de nosotros es digno de entrar a la familia de Dios por nuestras propios méritos, sin la expiación de nuestros pecados a través de Cristo (Romanos 3:23; Efesos 2:8-9). Nuestra ciudadanía es por fe: nada más, y nada menos. Gálatas 3:26-29
Gálatas 3:28
No Quiere que Nadie se Pierda El problema de asumir que Dios nos juzga si somos ó no somos dignos basado en todo menos en nuestra fe hace aparentar que Dios rechaza ó acepta basandose en otro tipo de criteria. ¿Podría ser verdad? La Escritura nos dice muy seguido que “Dios es amor” (1 Juan 4:8, 16). Y de que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito” (Juan 3:16). Cristo mismo dijo que “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños” (Mateo 18:14). Ahí está la paradoja. ¿Acaso un Dios de amor rechazaría a alguien que quiera dar su corazón y vida a Cristo cuando Su voluntad es que nadie se pierda? No, porque haciendo eso significaría que las palabras y acciones de Dios serian inconsistentes, algo que nosotros sabemos no puede ser (Hebreos 13:8; Santiago 1:17, Malaquías 3:6).
Un Pecado muy Grande La Escritura nos dice de que ninguna persona ó grupo es excluído del plan de Dios, entónces ¿cómo todos los homosexuales pueden ser condenados al infierno? Hay un solo posible argumento, de que la homosexualidad es un pecado tan demoníaco y perverso que no puede ser perdonado. En otras palabras, la homosexualidad es tan horrible que la muerte de Cristo limpió el pecado de la humanidad a excepción de éste. ¿Puede esto ser verdad? El Espirítu Santo me hizo mirar esta pregunta de otro punto de vista. Supongamos por un momento que esta suposición fuera verdad: que todos los homosexuales van al onfierno porque el “pecado” de homosexualidad es muy grande como para ser perdonado. Si aceptamos esta idea, las implicaciones son inmensas, porque significaría de que limita el poder purificador de la salvación. Tendríamos que creer de que Cristo no venció el pecado (Mateo 28:18; Romanos 8:37), sino que un pecado lo venció a El! Si el pecado venció a Cristo, entónces satán, y no Cristo, todavía reina y que hemos perdido la batalla! ¿Existe tal limitación a la sangre purificadora de Cristo que fué derramada en la cruz? No! Mil veces no! ¿Cómo sé que ésto es verdad? Primero lo sabía porque Pablo lo dijo en Romanos 8:1 “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Si hubiera un pecado que nos mantendría alejados como para obtener salvación, entonces el texto dijera “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, EXCEPTO los homosexuales”. Simplemente no dice así. Segundo, lo sé porque en mi propia experiencia con Dios quien me ha cambiado dramaticamente en el día que bajé de la montaña de Orcas Island casi diez años atras. Que me digan ahora de que Dios no se interesa en los homosexuales ó de que Dios no cambiaría la vida de una persona gay para siempre hubiera sido absurdo! Ya había tenido la experiencia del toque y poder milagroso de Dios (2 Corintios 5:17-19) y que yo siendo ó no siendo gay hubiera importado para nada para Dios. He sentido el amor inmenso de Dios por mí, y he tenido la experiencia de que tan lejos El puede ir para salvarnos. Yo, como Pablo puedo decir que estoy “plenamente convencido de que todo lo que (ha) prometido, (es) también poderoso para hacerlo.” (Romanos 4:21-23). Dios ha hecho un gran trabajo en cambiandome de adentro a afuera desde que me salvo. Durante ese tiempo El nunca intentó en quitar ó cambiar mi orientación sexual. Despues El nunca me pidió que deje a Pam ó que regrese a una vida de celibato. Al contrario, cuando hemos tenido tiempos difíciles El me ha motivado a que me quede y arreglar los problemas.
Todos Han Pecado… El otro error fatal de este argumento es de que implíca de que de algún modo un pecado nos separa de Dios más que otro pecado. En realidad todo pecado nos separa de la presencia de Dios (2 Corintios 6:14; 1 Juan 1:5-7). Combina esos versos con la verdad de que “todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios; (Romanso 3:23) ¿qué encontramos? Simplemente de que ni siquiera uno de nosotros es “suficientemente bueno” para llegar al cielo sin Cristo. 1 JUAN 1:8-10 “Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos á nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos á Él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” El sugerir de que de algún modo la vida de alguien es más “libre de pecado” nomás porque eres heterosexual es igual que los judíos diciendo a los gentiles de que ellos son “más santos” porque nacieron de la tribu de Abraham! Sabemos de que eso no es verdad! (Mateo 3:9; 1 Corintios 1:26-31). De nuevo, es nuestra fe, nada más y nada menos lo que determina nuestra salvación.
Lo que Dios Limpió, no lo Llames tú Común. Está claro de que un grupo de gente no está excluído de la salvación. Ni que tampoco un pecado es demasiado grande de que no puede ser cubierto por el poder de la sangre de Jesús. La salvación no tiene nada que ver con la orientación sexual, y tiene todo que ver con la aceptación ó rechazo de Jesucristo. Las pancartas de los protestantes que decían, “Homosexuales van al infierno!” deberían de haber dicho, “Haz aceptado a Jesucristo?” ¿En dónde nos deja esto? Todavía un dilema grande! Tenemos una iglesia Cristiana diciendo a todos de los homosexuales que no tienen lugar en el reino de Dios, y que de algún modo ;as “buenas nuevas” no los incluye. Sabemos de que esto no es verdad. Dios no ha excluído a nadie del plan de salvación. Aunque asumamos nomás para argumentar de que la homosexualidad es un pecado, sabemos de que no hay un pecado tan grande que no pueda ser limpiado cuando uno es salvo (Romanos 8:1). Dios no ha excluído a nadie, y no hay limite en la gracia de la salvación. Los únicos limites que se han puesto han sido por gente, quienes que por sus propios miedos y prejuicios, han intentado definir artificialmente quién y quién no puede ser salvo. Jesús enfatizó este punto final dando Su rechazo más severo, no para la gente que los judíos consideraban una “abominacón impura” (los gentiles), pero para los lideres de la iglesia que intentaron controlar quienes eran ó no aceptados en la iglesia (Mateo 23:13-15). Pedro fué alertado de “lo que Dios limpió, no lo llames tú común” (Hechos 10:15, 34). Jesús nos dejó este último pensamiento para nosotros en la iglesia. Para ambos gay y heterosexuales. 1 Juan 4:16-21
Extraído del capítulo 3 Titulado “Am I Going to Hell” De el libro titulado “Calling the Rainbow Nation Home” Copyright © G.A.L.I.P. Derechos de Autor All rights reserved. No portion of this article may be reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted in any form or by any means electronic, mechanical, photocopy, recording, or any other except for brief quotations without the permission of the author and/or G.A.L.I.P..
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